Bienvenido...


Gracias por detener tus pasos en este lugar. Antes de aceptar el tiket de entrada, has de saber que aqui encontraras un buena parte de mi mundo del que, apartir de ahora, entrarás a formar parte...

viernes, 6 de agosto de 2010

plof...


Viajé a lugares lejanos pero de vez en cuando algún hombre bien arreglado me recordaba un aroma que hacía que se me pusieran los pelos de punta. Tú aroma. Ese que ahora añoro y que espero no tarde en volver a envolverme. Las ganas de sentirnos de nuevo se acumulan y nos morimos por decírnoslo mientras nuestras manos hacen que los cuerpos se rindan al placer de dejarse sentir. Me muero por sentir. Por sentirte cerca. Por sentirte cerca durante ese día, supuestamente entero, que has decidido, supuestamente, dedicarme. Un día entero para mí. Para la niña que se rendía a pensarte durante interminables paseos por la playa. Para la niña que siempre “presume” de una urticaria, y a la que le horroriza no sentirla si es contigo. Que hace poco me pillaron con cara de tonta cuando normalmente era la que hacia las bromas más infantiles escondiéndome bajo mi intento de no crecer nunca. De no crecer nunca por si no consigo que el mundo sea perfecto. Por si no consigo a nadie casi perfecto para mí. Mi sonrisa se ilumina cuando oigo tu nombre y el brillo de mis ojos hace imposible ocultarlo. Ahora soy yo la que aguanto las bromas del plof plof plof. Esa broma que yo invente para describir la tontería máxima. Esa que ahora, constándome mucho, reconozco en mí. Tu culpa!
Tu culpa y la mía porque no consigo saber qué es lo correcto. Porque digo todo esto como si en el fondo no dudara de cada paso que doy. Como si no me pensara millones de veces cada palabra que pronuncio y cada suspiro que se me escapa.
Como si no tuviera el mayor de los miedos a que volvieras a desaparecer… a que decidieras despertarme del sueño que no te cuento para que se cumpla.

....shhhhhhhhhhhhhhhhh*

miércoles, 7 de julio de 2010

Dime que las cosas han cambiado*


Dime si las cosas han cambiado. Si han cambiado desde aquel día en el que, tras un mensaje inesperado, mi corazón latió con mucha más fuerza que de costumbre. Dime si ahora sonríes con más ilusión que aquel día en el que un coche conocido fue a buscarme entre nieve, sin creérmelo todavía del todo. Sin sonríes más que cuando me dijiste que tenías las pulsaciones aceleradas por estar conmigo, más que el día que pagaste tú para obligarme a volver a quedar y devolverte la invitación, más que aquel día que te dije y predije que no me cansaría de quedar contigo.

Dime si las cosas han cambiado. Dime que no me confundo cuando me aferro a pequeños destalles, a pequeños avances; dime que no son producto de mi imaginación. Dime que mis miedos son absurdos y dedícate a protegerme de los mismos. Dime que eres consciente del brillo que tienen mis ojos cuando hay esos pequeños detalles. Dime que ves distinto el brillo pero la misma sinceridad que en aquellos días que cenábamos, dentro de un coche, escondidos del mundo; deja que los tuyos comiencen a brillar como no lo habían hecho nunca.

Dime que las cosas han cambiado.

Repíteme que merece más la pena conocer a una persona, que reconocer el fallo de un chip que salió defectuoso. Repíteme que solo hay una enana. Repíteme que te gusta ver mis caras, que quieres dormir conmigo para despertarte a mi lado. Repíteme que puedes hablar conmigo. Repíteme que estas agusto. Y repítetelo a ti mismo tantas veces como necesites para que no se te olvide, para que no me olvides. Que yo te repetiré a ti que no estoy aquí para quitarte tu libertad, sino para darte lo que no tuviste…

Dime todo eso pero sonríe… y ríete de mí, ríete de mí cuando miro al espejo solo para verte. Ríete de mí cuando te cuento mis tonterías. Ríete conmigo.

miércoles, 30 de junio de 2010

30 J


La noche prometía. Los planes habían surgido hacía casi un mes. Cada tarde nos brillaban los ojos y se nos escapaban sonrisas de niñas traviesas por la aventurilla que planeábamos, mientras hacíamos una cuenta atrás que parecía no tener fin, mientras nos prohibíamos las unas a las otras planear demasiado por miedo a que fallara todo.

Jueves… viernes… SABADO. Millones de nervios, millones de detalles en casa para no levantar la más mínima sorpresa y pijamas en una maleta que solo salieron a la luz en la primera parte de la noche para no manchar la camiseta de salir. Pizzas, coca cola, confesiones y sesión de fotos con gafas de abuelito…

Silencio sepulcral, bostezo y fin de llamada. Minutos de silencio. COMENZAMOS. Caminamos sobre tacones poco acostumbradas, nos ponemos gafas de sol por la noche y avanzamos hacia nuestro destino: bailar como locas desenfrenadas. Disfrutar de la noche y de nosotras entre nosotras. Rastrillos, palas y cacharros en cubos de playa eran la tónica ambiente de la noche. Caras conocidas y caras por conocer. De repente, tú. Aquel que conocía y no sabía. Malas presentaciones me hicieron confundir que, sumadas a fotos que nunca salieron a la luz, marcan un primer encuentro; un primer encuentro en el que, misteriosamente, se apagaron todas las luces del local más de moda, primer encuentro que recuerdo con cariño, primer encuentro que pasó a la historia entre las chicas... como el 30J….

viernes, 25 de junio de 2010

Apagaste las luces de un local entero .......


Un día, sin esperarlo, mi sonrisa cambió de dueño. Nos ocultamos del mundo, nos descubrieron y descubrí tu identidad; pero no fui consciente de que tu embrujo, para robarme el corazón, por cierto de manera involuntaria, había comenzado. Apagaste las luces de un local entero solo para que nuestros labios volvieran a coincidir. Tiempo después han vuelto a hacerlo. Los míos con miedo, pero si se me permite el atrevimiento con más ganas que nunca, con más miedo que nunca.
Un día me robaron tus caricias, tus abrazos y tus miradas cómplices. Hoy sueño con mini-tener aquello que un día soñé tan lejano.
Postrada en mi cama con las lágrimas resecas, intento recordar todas esas cosas que me has dicho y con las que has conseguido que se me erice la piel, con las que has hecho que mantenga mi esperanza más fuerte que nunca. Esa que me acompaña y a veces me abandona cuando alguna mente, sin malas intenciones pero con mucha sinceridad, me recuerda que ya he aguantado demasiado. No por ti. Nunca demasiado por ti. Algo me dijo en su momento y me sigue diciendo que merece y mereces la pena. Que estas lágrimas hoy resecas sin saber muy bien a que sentimientos acompañan, un día me harán recordad las absurdas dudas.
Sonrío. Me siento tonta. Cuento mis sueños como si en el fondo no pensara que eso no va a pasar nunca; como si no dudara de que algún día me sonreirás en público, me llevarás de la mano y, tal vez, me des un beso que me lleve a los mundos más lejanos.

viernes, 11 de junio de 2010

hago chasss...*


Y a veces los contratos surgen solamente de la idea de no tener que mirar un reloj, de la idea de compartir momentos que no obliguen a nada, que solo obliguen a sentir y dejarse sentir. Momentos en los que no se permita pensar, solo dejarse llevar.
Y es que hace tiempo que no dejamos llevar sin saber muy bien cual sera nuestro destino, sin saber a donde nos llevarán esos pasos que hace tiempo no dirigimos.
Con mi bata blanca, sentada en una silla igual que el resto, se me escapa la mirada hacia esa ventana que me invita a soñar, a soñar lejos. Sonrío, soy consciente. La historia en sí me hace sonreír. Tú me haces sonreír. Tu culpa.
El pequeño café durante mi descanso ha despertado a la rezagadas neuronas que aun permanecían dormidas. Sigo sonriendo; recordar las confesiones de altas horas de la madrugada lo provocan, recordar contratos escritos a mano con clausulas que no quiero firmar, pero que firmo para poder soñar...

lunes, 26 de abril de 2010

encogida sobre mi propio cuerpo ...*


Rallada. Algo en mi interior me lo dice. Una sensación que hace tiempo que no sentía y, de nuevo, me asusta. La intranquilidad de mi vida hace que no encuentre la estabilidad en mis pasos diarios. Ahora no tengo lo que quiero, y tengo lo que solo a veces necesito. Lo que casi no necesito.

Temo que mis pasos me lleven por mal camino. Los recuerdos de noches fugaces hacen que las luces del día me parezcan escasas, que me parezcan escasas para iluminar un corazón falto de luz. Refugiada en mi albornoz, tras la ducha matinal, solo me apetece tirarme en un sofá, encogida sobre mi propio cuerpo y dejarme llevar por los mundos que ansío perfectos para mí. Tal vez solo necesite tiempo. Tiempo para pensar, aclararme y en el fondo para no pensar. Solo dejarme llevar por los caminos que mi destino traza para mí.

Pese a eso no siento que mi estado anímico mejore. Quizá me faltan unos brazos que me cojan con fuerza y me hagan rendirme a lo sencillo de la situación. Una mano que me lleve por caminos que yo no escoja. Unos labios que me besen como si fuera la primera vez. Ese primer beso que, todos, una vez deseamos y nunca olvidaremos.

La sensación de angustia no disminuye. Algo me dice que algo va mal. Que algo se me escapa de las manos. Algo me dice que tengo miedo a perderme por los caminos que se presentan frente a mí. Algo me dice que busque las señales correctas, pero no las encuentro. Algo me dice que tengo miedo a equivocarme de camino, a que se borren los caminos que busco…

martes, 20 de abril de 2010

aun no lo he decidido....*


Sentir por fin unos brazos que rodeen mi cuerpo y me abracen fuerte, fuerte. Que no haya un día establecido para poder sentir; sino que todos los días pueda sentirme protegida, confiad y, por qué no decirlo, querida. Que pueda presumir de sonrisa cuando camine de la mano contigo. Que no tenga miedo de sentirme sola. Algún día caminare por lugares lejanos junto a ti, me pararé frente a ti, te miraré a los ojos y me será imposible no sonreír o sonrojarme. Levantarás mi barbilla y tal vez me des un beso en los labios o tal vez en la frente, aun no lo he decido; quizás un beso esquimal, >aun no lo he decidido.

Algún día llegará el día en el que los sueños que no cuento, para que no pierdan su magia, se harán realidad. Me levantaré por la mañana y no me encontraré con un susto sino con una sonrisa de buenos días. Un poder acariciarte sin despertarte, un poder seguir en la cama para seguir soñando...