Cuanta curiosidad y cuantas ganas de descubrir. Cuantas ganas de tocar, sonreir, besar, abrazar...
Cuantas de otro zumo, cuantas de me abraces con intención, con decisión. Cuantas de sentirte tan cerca que no sienta distancia entre la locura de tener tantas ganas y la curiosidad del futuro.
Ese futuro que no me dejas pronunciar, pero ese en el que tú no puedes evitar pensar.
Y es que es estraño pero ya me gustas. Y lo haces sin que ni siquiera sepa como es el tacto de tu piel, sin saber a que hueles, sin saber a que sabes. Sin conocerte
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